El verano avanzaba con mucho calor y ninguna tormenta que viniera a aliviar la vida de nuestras abejas. Hubo que subir bastante agua a las colmenas y también algo de alimento, así como vigilar el estado de las abejas, al final el otoño nos animó la fiesta pero duró poco ya que el frío vino tan rápido, que menos de lo que nos hubiera gustado, pudieron aprovechar las abejas las melazas y segunda floración de los romeros.
Al final la miel que se fue cortando en primavera y otoño. Se ha centrifugado, filtrado, madurado y envasado dispuesta para su venta.
