domingo, 6 de septiembre de 2009

Las semillas de la memoria (1)

Ahora que empieza el curso escolar aprovecho para escribir algo que hace demasiado tiempo llevaba en la cabeza:

Los tiempos avanzan que es una barbaridad y las nuevas tecnologías nos brindan un sinfín de comodidades, que como cualquier producto que se precie, tiene sus efectos secundarios.

Ya no es necesario recordar los números de teléfono, van todos en la tarjeta SIM. Ya no es necesario saberse orientar, con un simple “Tomtom” (¿lleva mensaje subliminal la marca ésta?) acoplado a la pantallita del coche, suficiente para llegar a buen puerto. No hace falta aprenderse demasiadas fechas históricas o vida y milagros de autores, pintores, filósofos, inventores…, sólo es necesario darle al buscador de turno para que nos lo encuentre en los revueltos mares de Internet. ¿Gramática?, con cuatro palabras mal escritas y otros cuatro símbolos, uno envía cualquier mensajes sin preocuparse de mas.











Consecuencia de todo esto: nuestra memoria y nuestro vocabulario se debilitan más de la cuenta.
A nuestra mente le dejamos el ya y el ahora. El ritmo de nuestra vida se acelera mas y mas y como no podía ser de otro modo, lo trasladamos a nuestros hijos, que lo multiplican a un ritmo espectacular, con lo que su capacidad de concentración al igual que toda nuestra memoria se diluye como un pámpano de hielo sobre la arena de un desierto. Desierto que avanza sobre nuestro cerebro de forma alarmante a la velocidad del Siroco.



Realmente asusta el hecho de no recordar determinados hechos o situaciones (que no es poco) y a lo que denominamos CULTURA, pero más desalentador es el hecho de ir perdiendo la palabra. Las conversaciones reducen su discurso por miedo a perder a su interlocutor, carente de bastante concentración, y el contenido pivota sobre un exiguo léxico, que por ello contiene bastantes: “ el este…, esto...¿cómo se llama?, ¡Bueno, tu ya me entiendes!, ja, ja, ja”.


La suerte es que el hombre creo el lenguaje y después la escritura y con la escritura los libros. Los libros son la semilla que cuando arraiga empieza a brotar y así, crece el placer, la curiosidad, el estímulo, el pensamiento crítico…Como hojas del árbol de nuestra sabiduría, generan una sombra propicia para el desarrollo de nuevas semillas y de esta forma aparecen los bosques del conocimiento y del entendimiento, capaces de retroalimentar nuestra memoria y nuestra inteligencia.

¡Siembra libros y recogerás revoluciones!

3 comentarios:

Javifields dijo...

venga, voy a sembrar aquí unos cuantos...

http://www.librosgratisweb.com/librosporautor.html
http://www.elultimolibro.net/2006/10/ebooks.html
http://www.wattpad.com/
http://manybooks.net/
http://www.quedelibros.com/

hay tantos que estoy pensando en comprarme un chisme de esos para leerlos (e-book)

Akaki dijo...

Pues que razón tienes, es como si todo se convirtiera en tan simple, tan global, tan protocolario, tan superficial y limitado que se empieza a perder esa complejidad, identidades, significados, improvisaciones e imaginaciones que hacen que muchas cosas merezcan la pena y sean distintas.
Y se nota, incluso en los libros, fácil ver muchos que se convierten en el mero hecho de disfrutar con lectura pero sin llegar a más, sin tener como una especie de valor añadido o que te haga pensar después de leerlo. Pronto se olvida. Aunque eso sí, los libros en mayor o menor medida siempre son una fuente de trabajar la mente, la imaginación y de conocer y saber

con el chisme ese tendrás que pasar página con un botón!jeje, a mi me gusta desgastar los libros, que se hagan viejos.

un saludo.

Pepe Nosela dijo...

Seguir sembrando comentarios que eso ayuadará a escribir la segunda parte y por supuesto, seguir dando brillo a los libros que eso iluminará mas vuestras mentes.